El pastorcillo mentiroso

Clásicos Cortos Para niños

Un joven pastor que se encontraba en la cima de la montaña con su rebaño de ovejas, pensó en burlarse de los campesinos que trabajaban el campo.

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El pastorcillo mentiroso

Un día, un joven pastor se encontraba en la cima de la montaña con su rebaño de ovejas. Él era el responsable de cuidarlas y vigilarlas.

Al pie de la montaña, un grupo de campesinos trabajaban la tierra. El pastorcillo que vio desde lo alto cómo cavaban una y otra vez con sus azadas, pensó: «Me apetece burlarme de ellos un rato, voy a engañarlos».

Entonces chilló:

—¡Un lobo, un lobo!

Los campesinos prestaron atención y oyeron los gritos:

—¡Socorro, socorro! ¡Es el lobo, el lobo!

—Vamos, dijo uno. Y todos subieron a la cima de la montaña para auxiliar al pastor.

Cuando llegaron se lo encontraron carcajeándose mientras les decía:

—Jajaja, aquí no hay ningún lobo, jajaja.

Los campesinos, más enfadados que antes, dijeron:

—¡No nos vuelvas a engañar!

Dieron media vuelta y se fueron montaña abajo para seguir trabajando.

Aún se estaba riendo el pastorcillo cuando, de repente el lobo asomó su enorme hocico a través de los setos. Temblando de miedo el pastorcillo gritó:

—So, so, socorro, ayuda, el, el, el lobo. Y corrió con todas sus fuerzas para escapar de allí.

Los campesinos, que habían oído los gritos, comentaban:

—Otra vez ese pastor, siempre nos está engañando, seguro que otra vez es mentira.

Y a continuaron como si nada ocurriese el lobo se comió, una a una, todas las ovejas del rebaño.

El pastorcillo, siempre mintiendo y engañando, al final tuvo su merecido.

FIN